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Conversaciones con el Miedo

Publicado el 18 abril, 2018

Hola miedo,

Me cuesta escribirte ahora que no te estoy sintiendo.

Pero vamos a intentarlo.

La verdad es que ya no sé si sos el miedo o la angustia. Ambos dos me molestan de a ratos así que viene bien igual.

Será que desde siempre le tengo miedo a la oscuridad porque cuando está oscuro no puedo ver lo que está pasando, dónde están las cosas. Bueno, esa reflexión me vino ahora.

¿A qué le tengo miedo?

A la crítica de mi apariencia por parte de la gente.

A la crítica de mi ignorancia acerca de algunos temas referidos a mi profesión.

A que se muera un familiar, sobre todo mis padres.

A que me roben y me lastimen.

A tener un accidente.

A los desastres naturales.

CONVERSANDO CON MI MIEDO

MARI: Esperá un poco. Vamos a hacer las cosas cuando yo diga, no cuando vos quieras.
Contame a qué viniste?

MIEDO: vos me llamaste.

MARI: Sí, es cierto, te llamé porque quería decirte algunas cosas.
Una de ellas es que me tenés harta. No me molesta que existas, pero cada vez que venís, querés acaparar toda mi atención. Y muchas veces lo lográs, así no me dejás enfocarme en las demás cosas, y la verdad últimamente quiero hacer eso. No quiero darte bola a vos.
Podemos convivir, no hay problema, pero te pido que si venís, estés tranquilo. Yo te voy a atender, pero no puedo dedicarte mucho tiempo, el resto de las cosas necesitan y se merecen más tiempo que vos.
Vos lo único que haces es hacerme perder tiempo. Además, cuando tengo un proyecto o una idea nueva, vos siempre me decís que yo no soy capaz de llevarlo a cabo. Y lo peor es que yo te creo. Las veces que no te di bola, no sabes lo fácil que fue llegar donde quería. Bueno tampoco me voy a hacer la superada, muchas veces no llegué exactamente dónde quería, como quería y cuándo quería, pero al menos me acerqué.
Reconocés que sos un poco invasivo a veces?

MIEDO: Si… eso no te lo voy a negar, pero la realidad es que la que me llama sos vos.

MARI: Bueno, te repito…no es que no te quiero ver nunca más en la vida, lo único que te pido es un poco de espacio. A veces no me dejás respirar, sos muy absorbente. Y de última, cuando vengas no me digas cosas para tirarme abajo o ponerme trabas, ayudame a superarme. Sos una parte mía, si yo pierdo, vos también.

Lic. Mariela Morales