fbpx

Focusing. Relación con el focuser

Publicado el 19 octubre, 2020

Estilo terapéutico y relación con el focuser

La relación que se establece entre el profesional y el consultante/focuser es experiencial, corporal y concreta. Es a cada momento una relación interaccional en proceso.

Es importante no duplicar los modelos comunes de interacción en el que el profesional define una realidad y el focuser se limite a ser un mero espectador pasivo. En este tipo de interacción nada nuevo ocurre. Se necesita una interacción de otro tipo. Una relación en la que el focuser realmente logre vivir su mundo interno en forma activa y libre de amenazas. Para lograrlo es fundamental relacionarnos con la persona que “está ahí”, sin etiquetarla, de forma genuina y auténtica. 

En la consulta es importante crear un ambiente libre de interferencias y de amenazas. No son instancias evaluativas, sino de construcción creativa. 

El profesional de Focusing tiene un rol de ACOMPAÑANTE, en un estado de PRESENCIA que le permita interaccionar con el focuser en un ambiente seguro. Para ello es necesario que aprenda a comunicarse desde un lugar saludable desarrollando habilidades experienciales. Habiendo aprendido estas habilidades acompañará al focuser en el despliegue de soluciones creadas por él mismo o en co-construcción con el facilitador. No hay instancias interpretativas, ni consejos, ni explicaciones o respuestas a preguntas por parte del facilitador sino más preguntas. Las PREGUNTAS abiertas las que abren espacios nuevos de introspección. Se busca preguntas que promuevan la reflexión. Están preguntas están orientadas a interactuar con la sensación sentida.

En general al mirar a una persona se ve a alguien “inteligente”, a un “fabulador”, a un “neurótico”, a un “tímido” a un “empleado”, a un “psicólogo” a un “vendedor”, etc. Cada persona puede ser en parte estas cosas, pero es EN PARTE. Eso es tan sólo UN aspecto de esa persona. Lo más importante es que esa persona, es aquel que “está ahí” y es mucho más que eso que vemos.

Cuando nos encontramos con la mirada de otra persona, hay alguien ahí que nos devuelve la mirada, eso puede hacernos sentir bien o ponernos nerviosos, pero siempre hay alguien ahí. Quien nos mira no son las experiencias o hábitos de la persona, la persona que nos mira no es ninguno de sus contenidos. Debemos tomar a esa persona como un ser único e irrepetible y recibirla como tal.

La estructura de la interacción de base que propone el acompañamiento desde esta enfoque consiste en no poner nada en medio, solo acompañar el proceso de la persona que “está ahí”. Brindando un espacio de seguridad para el focuser, donde no se sienta juzgado o condicionado por el profesional, confiando en su natural proceso de ´llevar adelante todo su potencial humano.

Por Carolina Ades y Mauricio Gutierrez Nebuloni.