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La Escala Experiencial

Publicado el 20 octubre, 2020

La escala experiencial

Klein, M.H., Mathieu, P.L., Gendlin, E.T., Kiesler, D.J. (1969), Madison, Wisconsin: Wisconsin Psyquiatric Institute, Vol. I, pp. 56-64.

Traducción: Carlos Alemany, con la colaboración de Enrique Aquilar, Pedro Coduras y Jesús Rz. Ortega

Psicoterapia Experiencial y Focusing: La aportación de E. T. Gendlin, Alemany C. (Ed.), Bilbao: Ed. Desclee de Brouwer, 1997. pp. 101-108

Nivel I  |  Nivel II  |  Nivel III  |  Nivel IV  |  Nivel V  |  Nivel VI  |  Nivel VII


A continuación describimos cada uno de los 7 niveles de esta escala y los criterios incluidos en cada categoría. Al final se añade una tabla resumida de estos mismos criterios.

1. FORMA EXPLICATIVA DE LA ESCALA EXPERIENCIAL

Nivel I

La principal característica en este estado es que el contenido o la forma de expresión resultan impersonales. En algunos casos, el contenido es intrínsecamente impersonal, siendo muy abstracto, general, superficial o un informe de acontecimientos o ideas sin referencia personal establecida. En otros casos, aparte de la naturaleza personal del contenido, la implicación del que habla resulta impersonal, de forma que no revela nada importante acerca de sí mismo y sus puntualizaciones podrían ser muy bien acerca de un extraño o un objeto.

El contenido no es sobre el comunicante. El sujeto cuenta un relato, describe a otra gente o acontecimientos en los cuales él no está involucrado, o presenta un informe generalizado o sin implicación de ideas. Nada hace que el contenido sea personal.

El contenido es tal que el que habla se identifica con ello de alguna manera, pero la asociación no queda clara. El comunicante refiere algo que le ocurre a él mismo, pero sus descripciones no establecen su implicación. Los pronombres en primera persona sólo definen al que habla como un objeto, un espectador o un participante incidental. La atención se focaliza exclusivamente en eventos externos. Por ejemplo, “caminando por la calle vi que ocurrió aquello … “; “estoy leyendo un libro que decía… “; “le puse la tapa a la caja”; “él me pisó el pie.” El que habla no asume sus actitudes, sentimientos o reacciones. Se trata a sí mismo como un objeto o un instrumento de una forma tan remota que el relato podría ser acerca de otro cualquiera. Su forma de expresión es remota, objetiva, distanciada, como una charla social superficial o que tuviese un tono mecánico o repetitivo.

El contenido es una lacónica a inexplicada negación a participar en una interacción, o un rechazo o minimización de la interacción. Respuestas mínimas sin comentarios espontáneos es lo que se da en esta primera etapa.

Nivel II

La asociación entre el que habla y el contenido es explícita. El comunicante es ya la figura central de la narración o su interés resulta claro. La implicación del que habla, sin embargo, no va más allá de la situación específica o el contenido. Todos los comentarios, asociaciones, reacciones y puntualizaciones sirven al relato o idea para hacerse entender, pero no refieren o definen los sentimientos del comunicante.

El contenido es una narración de eventos en los cuales el comunicante está personalmente implicado. Sus puntualizaciones y asociaciones se refieren a facetas externas de la narrativa, otra gente, los eventos, objetos, las acciones del que habla; no proporcionan sus reacciones interiores o perspectiva. Si la narrativa incluye los pensamientos del comunicante, opiniones, deseos o actitudes, éstas sólo describen al mismo intelectual o superficialmente. Algunos refieren a las ideas y pensamientos como si fueran sentimientos. Ejemplo: “Siento que soy un buen granjero”; “siento que la gente debería ser más considerada”. Si términos como “opino” o “deseo” pueden sustituirse por “siento” sin cambiar el sentido, la puntualización hecha está a nivel II.

Los eventos narrados son impersonales, pero el que habla especifica explícitamente que el contenido es importante para él. Por ejemplo, expresa interés en, o evalúa, un evento, pero no muestra la forma o la cantidad de su interés, o to que le concierne.

El contenido es una auto-descripción que resulta superficial, abstracta, generalizada o intelectualizada. No se hace referencia a los sentimientos del comunicante o a su perspectiva interna. El discurso presenta las ideas, actitudes, opiniones, juicios morales, deseos, preferencias, aspiraciones o capacidades que describe el comunicante desde una perspectiva externa o periférica. Uno le percibe como ajeno.

El contenido revela los sentimientos y reacciones del que habla implícitamente, pero no explícitamente. Si el comunicante está afectado emocionalmente, resulta evidente por su forma de actuar, no por sus palabras. Si el contenido es del tipo que ordinariamente pudiera ser de significancia personal, el comunicante no lo dice, Si el comunicante comunica sus sentimientos, les da un trato abstracto, impersonal, como objetos, o se los atribuye a otros. Pronombres en tercera persona, especialmente “uno siente”, son indicativos de despersonalización.

El contenido es una retahíla de sueño, fantasía, alucinación o asociación libre. Este puede ser tratado como eventos narrados o externos. Están en la etapa II si lo subrayado por el que habla lo asocia a si mismo con lo contado, pero no le imprime sus reacciones de sentimientos.

Nivel III

El contenido es una narración o descripción del comunicante en términos externos o conductuales, con comentarios añadidos de sus sentimientos o experiencias privadas. Estas puntualizaciones son limitadas a los eventos o situaciones descritas, dando a la narración un toque personal sin descripción del comunicante más ampliamente. Son también del nivel III las autodescripciones que se circunscriben a situaciones específicas o roles.

El contenido es una narración de eventos o descripción de un aspecto del medio ambiente del comunicante (pasado, presente o futuro), con puntualizaciones personales entre paréntesis, dado de las formas siguientes:

1)El sentimiento del comunicante se da al mismo tiempo que el acontecimiento o retrasado respecto de él. Por ejemplo, “él no me hizo volver y me enfadé”, o “él no me hizo volver; pensando en ello ahora, me enfado”.
2)Se da el significado personal o implicaciones en la situación relacionándola con la experiencia privada del comunicante. Por ejemplo, “esto me resuena a ser regañado como un chaval”; “era uno de esos extraños estados de ánimo que me vienen cuando estoy cansado”.
3)El estado de darse cuenta del comunicante ocurre al mismo tiempo que al darse el evento. Tales expresiones incluyen detalles de motivos, concienciaciones, percepciones privadas o asunciones que quedan limitadas al evento. Por ejemplo, “sabía entonces que estaba reaccionando demasiado enérgicamente”; “era consciente de que buscaba defenderme”; “lo hice aún sabiendo que quedaba como un tonto”. Materiales de sueños, alucinaciones, fantasías y asociaciones libres pueden tratarse como narraciones; están en el nivel III si se mencionan los sentimientos.

El contenido es una auto-descripción de aspectos circunscritos al estilo de vida del comunicante, o su rol o sus sentimientos y reacciones presentadas sólo en términos conductuales. El comunicante puede, por ejemplo, describir cómo funciona él como padre o en su trabajo, o decir cómo se comporta cuando está enfadado. Las puntualizaciones personales enriquecen la descripción de la situación o reacción a ello, pero están limitadas al contexto inmediato.

En respuesta a cuestiones directas, el comunicante dice cómo son o fueron sus sentimientos. Las palabras del entrevistador no son necesarias para identificar el sentimiento.

Nivel IV

El contenido es una presentación clara de los sentimientos del comunicante, dando una perspectiva personal, interna, de sentimientos acerca de sí mismo. Los sentimientos o la experiencia de eventos, más que los eventos mismos, son el objeto del discurso. Atendiendo a ello, y presentando esta experienciación, el que habla comunica lo que le parece que es él. Estas visiones interiores son presentadas, enumeradas o descritas, pero no están interrelacionadas o usadas como base para un auto-examen sistemático o formulación.

El contenido inicial es una situación específica que resulta ampliada y profundizada por las auto-referencias del comunicante para mostrar lo que él es de forma más general o más personal. El comunicante debe describir sus sentimientos con gran detalle, referir a sentimientos mientras estos ocurren en un rango de situaciones, proveer reacciones personales a sentimientos específicos o reacciones relacionadas con su propia auto-imagen. Los sentimientos pueden ser respuestas inmediatas o respuestas recordadas de situaciones pasadas. El comentario auto-descriptivo debe versar sobre aspectos internos y personales del que habla, no con evaluaciones morales o características externas o conductuales.

El contenido es un relato dicho desde un punto de vista completamente personal. Los detalles de sentimientos, reacciones y asunciones son integrados en la narrativa, de forma que lo que emerge es un cuadro detallado de la experiencia personal del comunicante sobre los eventos.

El contenido es una auto-caracterización en la cual el que habla dice su perspectiva personal. Hablando de sí mismo hace explícitos sus sentimientos, personalidad, asunciones, motivos, fines y percepciones privadas. Revelando estas partes internas de sí mismo, el comunicante da una pintura detallada de uno o más de sus estados de ser. El material presentado no es analizado o interrelacionado. El uso de términos abstractos o jergas para describir elementos de personalidad debe ser ampliado con algún detalle interno para homologarse a nivel IV. Por ejemplo, la frase “mi ego estaba dividido” podría necesitar elaboración, tal como “sentía como si no fuese nada, que nadie tendría que darse cuenta de mí.”

Nivel V

El contenido es una exploración con propósito de los sentimientos y la experienciación del comunicante. Se dan dos componentes necesariamente. Primero, el comunicante debe plantear o definir un problema o una proposición acerca de sí mismo explícitamente en términos de sentimientos. El problema o proposición puede recoger el origen, secuencia o implicaciones de sentimientos, o sentimientos relacionados con otros procesos privados. Segundo, el comunicante debe explorar o trabajar con un problema de una forma personal. La exploración o elaboración debe estar claramente relacionada con la proposición inicial, y debe contener referencias internas de forma que funcione expandiendo el darse cuenta del comunicante sobre la experienciación. Ambos componentes, problema y elaboración, deben estar presentes.

La proposición o problema debe estar dada clara o contundentemente, y pude incluir referencias a sentimientos o experiencia personal sobre la temática. Si las bases internas del problema son débiles, como referencias a conductas indeseadas o estilos indeseados, proposiciones sobre los precipitantes externos de la conducta o sentimientos, o presentación de secuencias temporales de sentimientos, entonces la exploración o elaboración debe hacerse extensiva a referencias internas. Debe quedar claro que el comunicante está focalizando en su experiencia interna más que simplemente justificando su conducta.

El problema o hipótesis acerca de si debe estar orientado a sentimientos, reacciones privadas o asunciones básicas de la auto-imagen. Puede presentarse de distintas formas:

1)Un sentimiento, reacción o proceso interno, y en algunos casos un patrón de conducta, puede ser definido como problemático en sí; por ejemplo, “mi tristeza es el problema” o “¿por qué estoy tan enfadado?”.
2)El comunicante puede buscar si tiene, o en qué sentido tiene, un sentimiento específico; no “¿qué siento?”, lo cual podría ser tres o cuatro cosas, sino “¿realmente me siento enfadado?”, o “¿cómo estoy de enfadado, realmente?”
3)El problema o proposición puede ser definido en términos de implicaciones personales, tipos de relación y ramificaciones internas de un sentimiento, incluyendo sus orígenes o causas, su lugar en una secuencia temporal de sentimientos y eventos internos, su forma de expresión o sus implicaciones personales y privadas. Por ejemplo: “¿me enfado cuando me siento inepto?” o “el enfadarme significa que he perdido el control de mí”, o “me enfado como solía hacerlo mi madre”.
4)Sentimientos, reacciones y procesos internos pueden compararse.

Todos los problemas o frases acerca de sí deben ser explorados o elaborados con referencias internas. Ejemplos o ilustraciones pueden mostrar cómo el comunicante experiencia el problema o proposición en etapas diferentes o en veces distintas; si se da, la pertenencia de la ilustración al problema puede ser explícita. El problema o proposición debe estar relacionado con otros procesos internos o reacciones. Como alternativa, a través de hipótesis, especulación o analogía, el comunicante clarifica la naturaleza o implicación privada del problema central, su causa o ramificaciones.

En esta etapa V, el comunicante está explorando o probando una hipótesis acerca de su experienciación. Mientras que defina el objeto de ese proceso claramente con referencias internas, su forma puede ser condicional, tentativa, vacilante o indagante.

Nivel VI

El contenido es una síntesis de sentimientos y experiencias bastante accesibles, reconocidas de forma nueva o realizadas más plenamente, en orden a producir estructuras significativas pcrsonalmente o para resolver temas. Los sentimientos más inmediatos del comunicante son integrados con sus conclusiones sobre sus tareas internas. El comunica una auto-experienciación nueva o enriquecida, y el impacto experiencial de los cambios en sus actitudes o sentimientos acerca de sí mismo. El objeto del asunto concierne al experienciar presente y emergente del comunicante. Su asunto puede reflejar cambios o intuiciones en el momento en que ocurren. Estas son elaboradas verbalmente con detalle. Aparte del contenido específico, el comunicante expresa un sentido de involucración inmediata en un tema fondeado experiencialmente, con evidencia de su resolución o aceptación.

Los sentimientos involucrados deben ser presentados vívida, plena o concretamente. Los sentimientos anteriores o los cambios sucedidos en sentimientos anteriores son presentados vívidamente o revividos como parte de la experiencial actual del comunicante.

El proceso de estructuración relaciona estos eventos sentidos actualmente con otros aspectos de la perspectiva privada del comunicante. Así, un sentimiento puede estar relacionado con la auto-imagen del comunicante, sus percepciones privadas, motivos, asunciones, relacionadas con otro sentimiento, o con facetas más externas de la vida del comunicante, como su conducta. En cada caso, la naturaleza del tipo de relación debe ser definida de forma que los detalles de cómo el comunicante trabaja dentro de sí y el impacto de los cambios internos, queden revelados. Esto no consiste meramente en la existencia de un tipo de relación, ni en un listado secuencial de sentimientos y de experiencias internas, sino que la naturaleza y la cualidad de esa asociación se hace clara.

El proceso sintético y estructurado lleva a una experiencia interior significativa personal y nueva, o resuelve un asunto. Como resultado de trabajar con sus sentimientos y otros aspectos de su perspectiva privada y explorando su relación con los demás, el comunicante tiene experiencias internas nuevas. Estas pueden ser de nuevos sentimientos o sentimientos cambiados, como cuando el comunicante dice: “Ahora estoy comenzando a ver que mi sentimiento de culpa está causado por mis ideas acerca del trabajo y me hace estar mucho menos angustiado al sentir esa culpa. ¡Qué descanso!”. O también, un tema puede resolverse: “¿Sabes?, siempre he guardado mis enfados en un bote porque he sentido miedo de perder el control de mí mismo. Ahora me doy cuenta de que no sería tan malo si lo hago. Parece como si hubiera gritado o expulsado algo, eso es todo”. Si el comunicante comienza con un problema externo concreto, los sentimientos relativos a ello deben ser presentados como parte de su experiencia presente y la formulación emergente debe cambiar su percepción del problema de alguna manera. Por ejemplo, “nunca intenté invitar a una chica porque soy bajo. Todavía me asusta que una chica me llame “renacuajo” o algo así, pero estoy dispuesto a correr el riesgo ahora. Lo voy a hacer porque me he dado cuenta de que, aunque me lo diga, no me romperé. No me gustará mucho si lo hace, pero me sentiré mejor conmigo mismo si al menos lo intento.” Algunos elementos de la estructura emergente pueden ser externos, conductuales o intelectuales, como la decisión de actuar de otra manera. Sin embargo deben ser claramente solidarios con sentimientos inmediatos. Nunca resulta suficiente el constatar que una resolución ha tenido lugar; las experiencias que recubren el proceso estructurante deben ser reveladas o revividas para satisfacer el criterio del nivel VI.

Nivel VII

El contendido revela la expansión del darse cuenta del comunicante respecto a sus presentes a inmediatos sentimientos y sus procesos internos. El demuestra claramente que puede moverse de una referencia interna a otra alternando y modificando sus concepciones de sí mismo, sus sentimientos, sus reacciones privadas a sus pensamientos o acciones en términos de sus matices inmediatamente sentidos, como si ocurrieran en el momento experiencial presente, de forma que cada nuevo nivel de auto-darse cuenta funcione como un trampolín para futuras exploraciones.

Las formulaciones acerca de sí en el nivel VII completan los requisitos del nivel VI con la condición adicional de que se aplica a un rango expandido de eventos internos, o afloran a nuevas intuiciones. El desarrollo puede seguir uno de los siguientes modelos:

1)El comunicante puede comenzar con un problema anclado internamente, explorarlo y llegar a una conclusión fondeada en el interior que él aplica entonces a un cierto número de otros problemas.
2)Puede llegar a soluciones relacionadas con un problema único y reintegrarlas. Cualquier auto-análisis se completa con una síntesis más comprensiva o extensiva.
3)El comunicante puede usar algunas formulaciones diferentes sobre sí mismo, cada una de las cuales contiene los requerimientos del estadio VI, a integra, relaciona o reduce esto a través de una formulación general más básica.
4)Puede comenzar con una conclusión del tipo avanzado del estadio VI y aplicarla a un rango diferente de situaciones, cada una con referentes internos explícitos, para mostrar cómo el principio general se aplica a un área extensa de su experiencia.

La experienciación en el estadio VII es expansiva, sin pliegues. El comunicante usa ágilmente una forma fresca de conocerse a sí mismo para expandir su experienciación más allá. La forma de estar en este nivel es frecuentemente eufórica, boyante o confidencial; el que habla comunica un sentir de las cosas que desemboca rápida y significativamente en algo.

2. FORMA ABREVIADA DE LA ESCALA EXPERIENCIAL
(English)

NivelContenidoForma
1No se usa referencia alguna. Narración de eventos de forma pública y desde afuera. Negativa de implicación personal.Inexistencia de una implicación personal.
2Los referentes personales se utilizan para clarificar claramente que se trata de su historia.Implicación personal en la narración.
3La utilización y expresión de emociones se realiza tangencialmente, a modo de paréntesis en la narración. Aun así, los sentimientos personales todavía están: (a) completamente atados a las situaciones en las que aparecen. (b) Sin elaborar en términos de significado personal más profundo o significación.Implicación personal más allá del contenido específico, pero sin conseguir significados más profundos.
4Se da de distintas formas: Expresión fluida de muchos sentimientos; expresión de un solo sentimiento, en el que el cliente se toma su tiempo para elaborarlo en términos de significado de autoimagen; expresión o comunicación de que el sentimiento existe, pero se necesita ayuda para expresarlo mejor.La persona comunica lo que es ella misma.
5Exploración de: (a) una sola situación relevante a la autoimagen, que a su vez implica muchos sentimientos y consecuentes relaciones, o también la descripción de un área de sentimientos con el significado personal consecuente; (b) examen y exploración de varias situaciones y sus puntos en común.Definición del problema en términos de sentimientos a intento de exploración de los mismos.
6Los sentimientos se integran. Existencia de asociaciones entre sentimientos y los significados personales.El cliente es capaz de llegar a conclusiones surgidas a raíz de intuiciones producidas por el hallazgo de significados en los sentimientos.
7El cliente ya no necesita la narración como punto de partida. Ya es capaz de moverse libremente a través de sus sentimientos. Ya no existe dificultad alguna en relacionar lo que él dice con los significados que sus acciones y pensamientos tienen para él. Se mueve fácilmente a través de sus referencias interiores y es capaz de integrarlas dentro de su marco de referencia existencial.Desde un marco existencial de referencia, se produce una libertad interior de movimiento en cuanto a los sentimientos y sus significados.

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